Décimas (80): Como lo manda la ley
en todo hay que hacer justicia;
lo cumplo yo con delicia
y aquí voy nombrando a seis
arcángeles, como veis.
Me abrigan con su amistad,
me brindan conformidad
en ese mundo lejano,
y al ofrecerme sus manos
se aclara mi oscuridad.
Ángel Custodio y Anita
me ofrecen su pan y vino,
sus dos corazones finos
aquí los pongo a la vista.
Que su recuerdo me ’sista
como persona decente,
y no lo digo entre dientes
sino por los cuatro vientos,
que fue su comportamiento
cual sol que nace al Oriente.
Teresa Pinto María,
collogo verde romero,
tu sentimiento sincero
será cantado a porfía.
Velaste de noche y día
por esta cantora errante,
en el París arrogante
levantaste la bandera.
Te mando una mensajera
con mi cariño abundante.
Repito y vuelvo a decir,
cogollito de cilantro
para mi amigo Alejandro,
que me alentara en París
con una flor de alhelí
y una amistosa sonrisa;
su mano fue una delicia
allá en esa vida ausente.
Ayer sembraste simiente,
hoy florecen y fructifican.
Y de Renato, el altivo,
se los diré paso a paso:
también me donó su brazo
como un verdadero amigo.
Así fue creciendo el trigo
que me detuvo en la Francia.
Hoy día dejo constancia,
no puede ser de otra laya,
que no es jugar a la chaya
rodar por esas distancias.
El último es el primero:
lamparita de virtud,
alúmbrale a Paco Ruz
por toda su trayectoria.
Entero está en mi memoria,
mi amor por él es muy fino.
Bello como un querubino
m’entrega su corazón;
así pudo mi razón
hacerle frente al destino.
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
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