Palmeras de neón
el sudor del día, espera un tren
que con retraso puntual
fotos fijas romperá
y en sus ventanas volverá a hilvanar.
y los cuerpos solo piensan en cenar
y un teléfono burlón
jode el vuelo de un halcón
que soñaba de estación en estación.
Y periódicos marchitados,
buscan cobijo bajo brazos de una legión,
de robinsones condenados,
al paraíso de las palmeras de neón.
Van silbando al andar,
pero hay vacíos complicados de llenar.
una tele y un colchón,
los canales tratan de podar,
hipotecas de perenne comisión.
Nicotina y alquitrán,
cicuta lenta, pura evolución,
de las almas que se quieren exiliar.
Mientras, libros regalados,
solo, suman peso en los equipajes de una legión,
de faraones desterrados
al gran desierto de las palmeras de neón.
Y los móviles de postpago,
tienen orgasmos con los pulgares de un escuadrón,
de astronautas caducados
en la galaxia de las palmeras de neón.
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