Mi mano izquierda
dibujar nubes y modelar,
es mi derecha por saludar
la conocida por los demás.
Pero la izquierda es para mí
la de los sueños, la de escribir,
la que señala donde hay que ir,
la que os muestra lo bueno en mí.
Si con las manos puedo empuñar
una y mil armas para matar,
es mi derecha la que apuntó,
pero la izquierda la desarmó.
Por más que quiera que la razón
le marque el paso al corazón,
mi mano izquierda se hace valer,
vuelve a marcarme su parecer.
Si la guitarra quiero tocar,
es mi derecha al rasguear
quien tiene el ritmo, la que se ve
siguiendo el paso que le marqué.
Pero la izquierda me susurró
con sus acordes otra canción.
Mi mano izquierda, del corazón,
siempre en la izquierda mi inspiración.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.