Zarzamora y madreselva
la enredadera creció,
lo mismo que tu cariño
que en mi pecho floreció.
La primavera me trajo
las fragancias y el amor,
mas luego vino el invierno:
las dos cosas se llevó.
El indino se fue
sin un adiós.
Mis lágrimas regaron
la flor de amor.
Porque me traicionaste,
mal corazón,
lo que creí casamiento
velorio se me volvió.
En vez de crecer la planta
de repente se secó
y de aquella enredadera
solo la huella quedó.
Veneno era su perfume,
mi vida la envenenó.
La más profunda herida
me consume el corazón.
La maldita enredadera
que floreció con tu amor
se valió de su zarcillo
para ahogarme de dolor.
Con otra habrís de pagarla
te dice mi maldición,
y habrás de enredarte tanto
por veleidoso y traidor.
(1953-1958)
Tonada transcrita de la versión de Isabel Parra.
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