No juegues con mi soledad
tengo el deber
porque te estoy amando
y fue sin querer
yo amenazante te indico
cuidado en mí, amor,
porque me muero de miedo
ante ti, y sé
que siempre guardo agazapada
una estocada, y sé
de ti lo aguantaría todo,
casi todo.
Si solo vienes a pedir
a apoyarte en mi pa cambiar
si solo tomaras el cuerpo
no juegues con mi soledad.
Si solo te importa seguir
y yo soy un puente no más
si solo tomaras el cuerpo
no juegues con mi soledad.
Si solo quisieras probar
tu encanto de niña feliz
si solo tomaras el cuerpo
no juegues con mi soledad.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.