Marí-María
estilo, clase y dinero,
terciopelo de corista,
conquista de los banqueros.
Ay Marí, Marí, Marí, María,
ay Marí, Marí, Marí, consuelo,
María bisutería,
María del corazón.
La movida del diseño,
pintamonas, culebrones.
Contra más crisis en el reino,
más trabajan los bufones.
Ay Marí, Marí, Marí, María,
ay Marí, Marí, Marí, Cruzero.
María es la ecología,
María es la diversión.
El paro, la peste equina,
los teléfonos de espanto,
las playas se contaminan
y el domingo los atascos.
Ay Marí, Marí, Marí, María,
ay Marí, Marí, Marí, torpedo.
María bala .
María es la dimisión.
Nati escarlati, mazapán.
Tutti contenti, carnaval.
Ay Marí, Marí, Marí,
Marí, Marí, Marí,
Marí, Marí, María,
ay Marí, Marí, María,
¡viva la modernidad!
En Conil extraterrestres,
en Saturno anda el gobierno
y el 92 pendiente,
pendiente de un hilo suelto.
Ay Marí, Marí, Marí, María,
ay Marí, Marí, Marí, camelo.
María es la picardía,
María es la comisión.
Que viva la economía,
que viva el dinero negro
y a vivir que son dos días;
si te he visto no me acuerdo.
Ay Marí, Marí, Marí, María,
ay Marí, Marí, Marí, veneno.
María es la ideología,
María es la ambición.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.