Soy
feliz meteorito, de alguna explosión.
Soy la unión de dos cuerpos celestes,
mi madre y mi padre en el ojo de Dios.
Vine al mundo con la sementera,
el trigo en la era, el fruto en la flor.
Arrancado del surco del huerto,
tomate, pimiento, patata y melón.
Soy un viejo pupitre de escuela,
pizarra, tintero, cartera y catón.
Yo también comí queso amarillo,
bebí leche en polvo y canté el Cara al sol.
Soy el cuerpo sagrado de Cristo,
rosario, novena, pecado y perdón.
Soy un pobre corral de gallinas,
castaño y encina, oveja y pastor.
Soy lo que fuimos ayer,
soy lo que está por venir,
soy un deseo de ternura,
un canto de cuna,
soy parte de ti.
Un marinero sin mar,
un extremeño en Madrid,
un árbol de Berzocana,
la flor de jara
de tu jardín.
Soy un leve murmullo del viento,
caricia del tiempo, diciéndome adiós.
Soy recuerdo de un largo viaje,
familia emigrante a una vida mejor.
Soy memoria de un tiempo de barrio,
ciudad de extrarradio de lata y cartón.
Soy un verso lanzado al futuro,
proyecto seguro, guitarra y canción.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.