Pájaro en mano
Tras el naufragio de mis soledades,
cuando el tiempo nos da los malos días
y se acaba el alcohol en las ciudades,
lleno el vaso de roncas melodías
y escucho sin parar a aquel andoba
que algunas veces vive y otras veces
nos invita a deshoras a su alcoba
y apura el corazón hasta las heces;
que antes de hacerse al mar quema las naves,
que huele las espinas de las rosas
y se ilusiona con las ilusiones;
porque quiero una copia de esas llaves
que encierran las mentiras más hermosas
en la pura verdad de sus canciones.
No digas esas cosas que me altero
y me da un patatús en la bragueta.
Marta y Micó, la gente que yo quiero:
sombreros para mi alma de poeta.
Tienes la llave de oro de mi casa;
aquí pasamos las cuestas de enero,
cantando mientras el invierno pasa.
(Los versos en cursiva están escritos por Joaquín Sabina. El soneto inicial por José María Micó.)
cuando el tiempo nos da los malos días
y se acaba el alcohol en las ciudades,
lleno el vaso de roncas melodías
y escucho sin parar a aquel andoba
que algunas veces vive y otras veces
nos invita a deshoras a su alcoba
y apura el corazón hasta las heces;
que antes de hacerse al mar quema las naves,
que huele las espinas de las rosas
y se ilusiona con las ilusiones;
porque quiero una copia de esas llaves
que encierran las mentiras más hermosas
en la pura verdad de sus canciones.
No digas esas cosas que me altero
y me da un patatús en la bragueta.
Marta y Micó, la gente que yo quiero:
sombreros para mi alma de poeta.
Tienes la llave de oro de mi casa;
aquí pasamos las cuestas de enero,
cantando mientras el invierno pasa.
(Los versos en cursiva están escritos por Joaquín Sabina. El soneto inicial por José María Micó.)
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