Mi ruiseñor
Yo aprendí de un ruiseñor
su trinos y su melodía
y hasta el eco de mi voz
de un ruiseñor parecía.
Lo encerré en jaula de encaje
que fabriqué en plata pura,
de oro le hice el ramaje
para que el bello plumaje
conservara su hermosura.
Le di a beber con mis labios,
en las manos le cantaba,
y era como un centinela
que en mis sueños arrullaba.
Una mañana la aurora
su trino ya no escuchó:
¡Ay! que murió la voz sonora
de mi pobre ruiseñor.
Le enterré en un jazminero,
le puse un trono de flores
y en homenaje postrero
le cantarán los jilgueros,
alondras y ruiseñores.
su trinos y su melodía
y hasta el eco de mi voz
de un ruiseñor parecía.
Lo encerré en jaula de encaje
que fabriqué en plata pura,
de oro le hice el ramaje
para que el bello plumaje
conservara su hermosura.
Le di a beber con mis labios,
en las manos le cantaba,
y era como un centinela
que en mis sueños arrullaba.
Una mañana la aurora
su trino ya no escuchó:
¡Ay! que murió la voz sonora
de mi pobre ruiseñor.
Le enterré en un jazminero,
le puse un trono de flores
y en homenaje postrero
le cantarán los jilgueros,
alondras y ruiseñores.
Versión de Sílvia Pérez Cruz
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