Mi princesa
que estrella del cielo ha de caer para poderte convencer,
que no sienta mi alma sola.
Quiero escaparme de este eterno anochecer.
Dice mucha gente que los hombres nunca lloran,
pero yo he tenido que volver a mi niñez una vez más.
Me sigo preguntando por qué te sigo amando
y dejaste sangrando mis heridas.
No puedo colmarte ni de joyas, ni dinero,
pero puedo darte un corazón que es verdadero,
mis alas en el viento necesitan de tus besos.
Acompáñame en el viaje que volar solo no puedo.
Y sabes que eres la princesa de mis sueños encantados,
cuantas guerras he librado por tenerte aquí a mi lado,
no me canso de buscarte, no me importaría arriesgarme
si al final de esta aventura yo lograra conquistarte.
Y he pintado a mi princesa en un cuadro imaginario,
le cantaba en el oído susurrando muy despacio.
Tanto tiempo he naufragado y yo sé que no fue en vano,
no he dejado de intentarlo porque creo en los milagros.
Sigo caminando en el desierto del deseo,
tantas madrugadas me he perdido en el recuerdo,
viviendo el desespero, muriendo en la tristeza
por no ver cambiar ese destino.
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