Agora
Em vinha d´alhos
Agora a frívola foi-se
O matutino
Agora a vírgula vai-se
A virgindade
Agora a quinta descanta
A mocidade
Agora a a pérola não
Se vai embora
Agora vai a filha
E vai a sogra
Agora não cheirava
A rosmaninho
Agora o Bento está
Mesmo sozinho
Agora pinta a chuva
Na goteira
Agora a filha já
Não tem papeira
Agora rima o novo
Rumo ao velho
Agora sabe bem
Este sossego
(1985)
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.