De Madrid al cielo
en la desolación y el desconsuelo
de voces rotas y miradas yertas
marzo se llenó de miedo.
Sin más necesidad que seguir vivos
enterraremos hoy a nuestros muertos.
Tantos brazos se quedarán vacíos,
y heridas tantas almas, tantos cuerpos.
Llenaremos las calles por ti,
prenderemos velas a nuestro paso.
Con las manos blancas y así
de Madrid al cielo, que no os olvidamos.
Nuestras almas: la voz y la palabra
Nuestra meta: continuar unidos
Y sembrar el camino de esperanza
luchando con la paz que hoy elegimos
Dibujaremos interrogaciones
llenaremos Atocha de claveles,
de nuevo habrá quién viaje en los vagones
y quien espere en los andenes.
Lloraremos de rabia por ti,
limpiarán la lágrimas el odio,
hoy vestida de luto Madrid
y con ella el mundo un poco más roto.
Llenaremos las calles por ti,
prenderemos velas a nuestro paso,
con las manos blancas y así
de Madrid al cielo, que no os olvidamos,
de Madrid al cielo, que no os olvidamos.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.