Después
se duerme mi tiempo allá en los montes.
Después de la lluvia y la tormenta,
una lágrima se viste de alegría.
¡Tan pequeño el rayo!
¡Tan grande la vida!...
Después de un sorbo amargo,
volar de golondrinas…
En el pico:
día,
noche..
¡cielo arriba!
Después de una huella que se marca,
escapan de la tierra raíces contenidas;
crece un tallo joven,
rompe el surco
y grita.
Después de una mano encallecida,
despierta una caricia
tras la piel de una mujer,
tras los ojos de una niña.
Después de una pena, de un recuerdo,
rompe el mar contra las rocas
y se hace su propia orilla.
Después de la noche,
amanece el hombre
y, a golpes de corazón,
¡muere!, ¡vive!, ¡palpita!
Entonces, ahora, después:
madera, fuego, ceniza…
Voz y guitarra eléctrica: Juan Garzón
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.