Profesora y profesor
y la tiza era cal de un viejo paredón.
Escribía la lección cuando encontraba
el sol de frente para hacer la proyección
-usaba su sombra como pizarrón-.
Y se iba por los pueblos y enseñaba
a los niños más lejos de la educación.
Decían que su esposa lo mismo hacía,
que eran matrimonio, profesora y profesor.
Y los niños de los barrios los amaban
porque daban en la calle su lección.
Y las piedras eran ábacos y mapas
y su sombra siempre era el pizarrón.
Profesores, atención a esta enseñanza:
La respuesta está en la misma vocación,
la evidencia está en las sombras y en las piedras
y en la cal de aquel viejo paredón
-la tiza blanca de aquel viejo pizarrón-.
Después sepan que el maestro y la maestra
seguirán por el camino bajo el sol...
Mientras la tarde alarga en la floresta
aquellas sombras que usarán de pizarrón...
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