Todo puede suceder
(Pedro Guerra - Conchita)
desde el cielo ver el mundo
toda la emoción y la destreza de vivir
concentrada en un segundo
siempre al borde y siempre alerta
ávida y pendiente del abismo y de creer
que si anhelas lo imposible
todo puede suceder
y el amor siempre es posible
solo tienes que querer
salta
por su propio pie
vuela
y no precisa red
vuela como el pájaro
que sabe sin saber
que si anhelas lo imposible
todo puede suceder
quiso ser trapecista
en los límites del aire
riesgo en el impulso corazón intensidad
quiso ser trapecista
observar desde la altura
todos los matices de la vida y descender
que si anhelas lo imposible
todo puede suceder
y el amor siempre es posible
solo tienes que querer
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.