Con los dos en la cabeza
te quedaste suspendida
polvo en un hilo de luz
enredada entretenida
alimentando la inquietud
que se esconde en las esquinas
arena sumergida
en la sombra profunda del mar
te quedaste aunque te fuiste
nunca te fuiste del todo amor
ya no vuelvo me dijiste
inundando de dolor
el amor que no quisiste
tu aroma de café
en la triste oración de sanar
canciones que olvidé
sonando y volviendo a sonar
te extraño
porque estás presente en cada ausencia
un ritual que cansa el calendario
una ausencia ahogando la presencia
amor
tu manojo de llaves de casa
están en la mesa
Una nota vieja
escrita a medias en la nevera
No la he tirado
sólo porque tiene tu letra
o por si la completas
y amor
aún duermo en mi lado
aunque el tuyo esté vacío
Y ahora riego tus plantas
ni se enteraron de que te has ido
Y aún sin darme cuenta
pongo la cafetera grande
con tu vaso y el mío
las púas de erizo salen solas en luna llena
pero no sé qué me hiciste que las tuyas
siempre que te pienso se me entierran
y siento que te llevo dentro, pero
lo hago todo sólo con los dos en la cabeza
de algún modo te quedaste
sofocada en las estrías
en los átomos del aire
en la endeble transparencia de los vasos
en la dulce algarabía de los bailes
no te fuiste
nunca te fuiste
te quedaste
en la huida de la lluvia
en el ruido de los sables
esculpida en los espejos
una sombra resguardada en los portales
no te fuiste
nunca te fuiste
te quedaste
en el brillo de los ojos
como un mapa sin señales
una marca imperceptible
entre las cosas más banales
en aquello que no importa
y en las cosas importantes
no te fuiste
nunca te fuiste
te quedaste
polvo en un hilo de luz
enredada entretenida
alimentando la inquietud
que se esconde en las esquinas
arena sumergida
en la sombra profunda del mar
te quedaste aunque te fuiste
nunca te fuiste del todo amor
ya no vuelvo me dijiste
inundando de dolor
el amor que no quisiste
tu aroma de café
en la triste oración de sanar
canciones que olvidé
sonando y volviendo a sonar
te extraño
porque estás presente en cada ausencia
un ritual que cansa el calendario
una ausencia ahogando la presencia
amor
tu manojo de llaves de casa
están en la mesa
Una nota vieja
escrita a medias en la nevera
No la he tirado
sólo porque tiene tu letra
o por si la completas
y amor
aún duermo en mi lado
aunque el tuyo esté vacío
Y ahora riego tus plantas
ni se enteraron de que te has ido
Y aún sin darme cuenta
pongo la cafetera grande
con tu vaso y el mío
las púas de erizo salen solas en luna llena
pero no sé qué me hiciste que las tuyas
siempre que te pienso se me entierran
y siento que te llevo dentro, pero
lo hago todo sólo con los dos en la cabeza
de algún modo te quedaste
sofocada en las estrías
en los átomos del aire
en la endeble transparencia de los vasos
en la dulce algarabía de los bailes
no te fuiste
nunca te fuiste
te quedaste
en la huida de la lluvia
en el ruido de los sables
esculpida en los espejos
una sombra resguardada en los portales
no te fuiste
nunca te fuiste
te quedaste
en el brillo de los ojos
como un mapa sin señales
una marca imperceptible
entre las cosas más banales
en aquello que no importa
y en las cosas importantes
no te fuiste
nunca te fuiste
te quedaste
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