Debo
y recorrer mi ciudad para reconocerla.
Debo volverme a encantar como supe de niño
y despertar como un dios que alargara la siesta.
Debo leer en el mar la lección de lo inmenso
y renombrar el color que la vida me enseña.
Debo saber respirar un oxígeno fresco
y regresar a ese sol que contigo me espera.
Debo aprender que mañana es un mundo habitable,
lleno de instantes, promesas y besos y sueños.
Debo encontrar la semilla del hijo y del padre.
Debo bañarme otra vez en el claro deseo,
en el hondo deseo.
Debo ponerme a brillar con la luna entreabierta
y recostarme en la paz que humedece tu abrigo.
Debo saberle cantar a una noche tan nueva
como aquella que una vez estrenaras conmigo.
(1994)
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.