El hombre de la calle
que habita en las ciudades y respeta las leyes,
que a través de la lluvia, la familia, los años,
nace, crece, trabaja, se reproduce y muere.
El hombre de la calle fue un niño desnutrido
de ojos como platos y piernas como alambres,
el hombre de la calle aún no ha conseguido
olvidar la amargura de los años del hambre.
A falta de una vida tiene algunas costumbres
como diques que opone a la desesperación;
del trabajo a la casa, la comida, la lumbre.
El hombre de la calle ya no cree en el amor.
Ya tiene el hombre todo lo que hay que tener,
mujer que le dé hijos y perro que le ladre.
La mujer de la casa se llama "su mujer".
El hombre de la calle se parece a mi padre.
El hombre de la calle va al cine y se conmueve
con las vidas ajenas de esos dioses paganos
amados dulcemente por hermosas mujeres,
eternamente jóvenes, sin callos en las manos.
La mujer de la casa suspira y plancha ropa,
hace años que el hombre no la besa al llegar,
se beben en silencio los recuerdos, la sopa,
no lloran porque nadie les enseñó a llorar.
Martirio llevó el pasado domingo 12 de abril al Auditori de Barcelona, en el marco del Ciclo de canción de autor BarnaSants, su espectáculo Al sur del tango, una propuesta que enlaza las raíces compartidas entre Argentina y España desde una interpretación que es tanto voz como gesto y emoción.
La cantante, flautista y compositora catalana Magalí Sare presenta Descasada, un trabajo entre la investigación antropológica y la libertad musical. Sare se sitúa en una escena de mujeres altamente formadas que han redefinido la canción de autor contemporánea.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.