No sé quedarme
que acumula el tiempo de vivir intenso.
No sé quedarme, no sé quedarme,
ni aunque el retoño se convierta en árbol
sin mi mano cerca.
No sé quedarme acompañando canciones viejas
y aburridas calles que ya nada esperan.
No sé quedarme, no sé quedarme,
ni aunque las calles de pronto sonrían
sin mi mano cerca.
No sé quedarme, no sé quedarme, amor,
acomodado a un canto sagrado y un sueldo seguro.
No sé quedarme, no sé compartir el miedo a perder
el tiempo de estar quiero fundar.
No sé quedarme, siempre sabiendo todo lo enorme
que a mi vida falta para completarla.
No sé quedarme, no sé quedarme,
ni aunque la vida me espere en laureles
sin mi mano cerca.
No sé quedarme, amor, ni quiero.
(1976)
A la Bruja, cuando andábamos en los trajines para partir hacia Angola.
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