Los sediciosos II
Veinte años adentro tendrá que cumplir,
el día que salga tendrá que morir, mi alma.
—Ésta se la dedicamos a Capuchinos, don Rua...
—¿Onofre?
—Cirrosis, po...
—Nos juimos, mi alma...
Roberto Viaux en la peni,
le dice a "Pablo con H"
que le haga empeño en la corte,
le menee el cachivache.
Roberto Viaux en la peni.
Pablito le contesta
"Voy en collera,
mámate pa' calla'o
las veinte peras".
Las veinte peras, sí,
chicha con agua.
Ya se le dio firmeza,
vuelta el paragua.
Presos por sediciosos:
veinte mocosos.
Esta cueca relata el proceso en contra del General Roberto Viaux. "Pablo con H" era el sobrenombre de su abogado Pablo Rodríguez Grez.
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.