Quién me puede decir
de pronto no quiero nada.
Se me nubla la razón
y oscurece la mirada.
De tanto que ando buscando
no distingo lo que encuentro.
Le hablo despacito al vivo
y muy fuerte al que está muerto.
¿Quién me puede decir
si llorar o reír,
si hablar o cantar,
si luchar o arrancar,
si quedarme a esperar
o me habré de secar
y ahí me habrán de enterrar?
De tanto estar esperando
igual que el gato al acecho.
Quedé pegado a la tierra
igual que parra en barbecho.
Tanta esperanza en un tiempo
como la que tuve un día,
voy a encontrarla de nuevo
aunque me pase la vida.
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