Del volar de las palomas
la flor que se cerró
escondiéndome callada
su corazón de olor.
La tarde ya se fue,
tus ojos no me miran
y mi paseo triste
es una eternidad.
Yo vengo aquí a cantar
la pena de mi dolor
que es una pena tan chiquita
que ni puedo entender yo.
El cielo se cristaliza,
la luna parece rondar,
mil estrellas distintas
y no pretendo distinguir.
Mi pequeña mujer callada
un silencio me dejó,
los amigos desde lejos
me hablan de su amor.
Yo vengo aquí a cantar
la ceguera de mi ser
que es una ceguera tan grande
que ni la luz me deja ver.
Ven que te quiero decir
ver, compartir, tanto querer,
ven que tenemos los dos
mirar, callar,
tanto que hacer.
Y nos iremos los dos recogiendo
grillos y piedras de los caminos
para irlos después devolviendo
por otros lejanos derroteros.
Tú ya te fuiste
tú quizás también te irás
recorriendo esas playas,
buscando sin cesar.
Y de tanto ir hurgando
tu corazón florecerá
si para ti ese día llega
verá nuestra felicidad.
Yo vengo aquí a cantar
del volar de las palomas
que vuelan ciegamente
para un día anidar.
Nuestras manos enredamos,
rezamos sobre un colchón
jugando con nuestras risas
y llorando también.
Y vamos así luchando,
a veces sin saber
en qué acantilado profundo
habremos de descender.
Yo vengo aquí a cantar
esto que sabemos todos,
sentir qué llevamos adentro
como ternura o como dolor
Ven, que te quiero decir,
sobre tu hombro he de llorar.
Ven que juntos tú y yo
nos iremos así, cantando los dos.
Silenciosamente, los ojos abiertos,
las vertientes nos darán de beber
y quizás así lograremos
la paz de un amanecer.
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.
Rajery y Raúl Rodríguez publican Mandry ve? (¿Aún duermes?), un álbum conjunto de once canciones nacido del diálogo entre la tradición musical de Madagascar y el flamenco. La valiha malgache y el tres flamenco se encuentran en un repertorio formado por composiciones propias, piezas tradicionales e improvisaciones, con conexiones rítmicas que alcanzan también a los sones cubanos.