Déjame ser


Déjame ser el hombre que te abrirá en ventanas
llenas de luz amada, completa y diferente.
Déjame ser tu sombra, tu escala, tu estatura,
y completar tu boca con mis labios ardientes.

Déjame ser el aire que respiras temblando
y el fuego del sol que arde en tus pechos candentes.
Déjame que reciba tu vida en pleno orgasmo
pero no te me vayas con viaje indiferente.

No me dejes, no me hagas morir enamorado,
ni pidas que se pierda tu mano que me alumbra:
mi corazón no admite los instantes robados
porque has sido hasta ahora el sol que me deslumbra.

Déjame ser el río que moja tus rodillas,
tu sexo, tus caderas, con agua encandilada.
Déjame ser el bosque que te acoge temblando
y la hojarasca donde reposa tu pisada.

Déjame ser el lecho en que tu cuerpo duerme
y el lugarcito donde te apoyas en la almohada.
Pero no me abandones como a un perro perdido
en esta noche hambrienta, bestial y enamorada.

(2003)

Versión de Patricio Manns
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Esta canción aparece en la discografía de
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