El viaje
mañanas del invierno van por las sendas.
Y sé de los pastores que en las montañas
a las fieras entregan cabras y entrañas.
Sé de los marineros que en mares rasos
naufragan en el sueño de los sargazos
y sé de los metales que con esmero
buscan bajo la tierra cien mil mineros.
Sé de la vida nueva que arde en el vino
–que es el sudor de sangre del campesino–
y sé que para hacer que mi voz naciera
fue preciso que alguna a mí me tuviera.
Alguna fue mi madre –¡qué duda cabe!–
con su pecho de espuma y su canto de ave.
Y ahora al final de todo
yo le agradezco
porque me hizo completo*
y te pertenezco.
(Y ahora al final de todo,
torcaza altiva,
yo le agradezco porque me dio repleto
un corazón con llamas
que siguen vivas.)
* Silvia Urbina canta: porque me hizo completa
(1969)
Sirilla
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.