Los mares vacíos
Hay que salir esta noche
o nos morimos sin pan.
Ya eres un hombre y conmigo
codo a codo pescarás.
Fría la luna flotando se tendió sobre la mar
y los puños de la espuma
en la roca brillan ya.
Madre: déjalos que vayan
o morimos sin el pan.
(Las altas velas se abrieron sobre el pecho de la mar
y el horizonte sombrío
las cubrió de inmensidad:
”Pesca de plata y espuma nuestras redes cogerán”.
Pero la noche traiciona
con rumor de tempestad
y tras duros nubarrones se quebró la claridad.
Madre: déjalos que vayan:
de aclarada volverán.)
Un rayo cortó la sombra con cuchillos de cristal
el fuego estalló silbando
sobre el rostro de la mar.*
Altas las olas ardieron
en los rumbos de la sal.
Qué noche negra cruzaron con la red que busca el pan
para que el hambre no entrara
por la puerta de tu hogar.
Madre: déjalos que vayan
que son hijos de la mar.
Ellos se fueron un martes, ¿en qué martes volverán?
Tenles un cirio prendido
para verles al llegar.
Nunca habrá noche más negra
que la que les dio la mar.
La tormenta está calmando,
se abre el cielo en claridad
y en lo alto está brillando una estrella y otra más.
Madre, duerme: yo vigilo:
está tan vacía la mar.
* En la versión del disco “La hora final” dice: contra el rostro de la mar, y omite la segunda estrofa, transcrita aquí entre paréntesis.
(1965)
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