Después
tener que cambiarlo por tarde
es más que una simple porfía:
es trueque que arde.
Después de saber de una forma
de ver, aprenderlo de otra,
que estalla, que rompe la horma,
aunque desempotra.
Después del supremo inventario
mirar que no encaja tal pieza
es dato que rompe el armario
y más, la cabeza.
Después que ordenaste tu mundo
su origen, tu ruta, tu fosa,
saber que no hay nada rotundo
te jode las rosas.
Pero lo peor, lo inservible
es signo de sumo fracaso
es ver que la vida es posible
y no dar el paso.
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