Canción “de que”


“de que” –me dice el presidente–
“de que” –me dice el cantor,
el gerente, el locutor–,

“de que...” –me va a decir algo–
“de que...” –me dice– “que me dice
de que me va a decir…”

“de que me va a decir…”
¿Qué será, qué será?
“de que me va a aconsejar”
–dice que me va a hablar–
“de que me va a avisar”
¿Qué demonios será…
qué dirá, qué dirá…?
–dice “de que lo pensará…”–

Me dice “de que le da rabia…”
¿De qué?
Me dice que yo piense
“de que sucederá…”

¿Qué es lo que pasará
qué será, qué será…?
Me dice que hablará
–qué vergüenza le da…!–
Me dice “de que ya no puede soportar
de tener que explicar…”
(lo que me dice que dirá.)

Me dice “de que ya no sabe por qué
la gente no comprende
de que ya sucedió…”

Qué cosa con la vida
que el pueblo la ve!
Y él, que llegó hasta arriba
me dice “de que…”
¿De qué tartamudez,
de qué cosa tal vez
que no puede creer
es que me dice que “de que…”

“de que…” –me va a decir algo–
“de que…” –me dice– “que me dice
de que me va a decir…”

“de que me va a decir…”
¿Qué será, qué será?
“de que me va a aconsejar”
–dice que me va a hablar–
“de que me va a avisar”
¿Qué demonios será…
qué dirá, qué dirá…?


(La versificación, el encomillado, la ortografía y la puntuación son de Alfredo Zitarrosa.)

(1973)

Versión de Alfredo Zitarrosa
Idiomas

Comentarios

Canción

Esta canción aparece en la discografía de
LO + LEÍDO
1.
Silvio Rodríguez inicia en Barcelona su nueva gira
[02/09/2026] por Xavier Pintanel

El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

2.
Cuando el streaming nos acercó la música, pero alejó a los músicos
[13/08/2026] por Xavier Pintanel

Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.