La culpa del guisaso
que no choca con mi cubanía.
Al atraso nunca le doy paso
porque busco, porque busco
ir p’a’lante to’ los días.
Qué levantada me dio
un buen sueño vespertino,
por haber leído el libro
que un amigo me prestó.
Me guió a la comprensión
propia del buen pensamiento
y puso como elementos
los de mi generación,
narrándome cómo son
bajo este sol y este tiempo.
Estaba todo tan claro,
cada cual con su perfil,
y poderlos describir
con sabor y con sustancia
dando fe, luz y esperanza
al cubano porvenir.
Pongo fichas en la mesa,
doy la risa cadenciosa
con la que el cubano goza
casi siempre la pelea,
dando tragos, dando guerra,
sin estoico apurillo
y jugando sin el brillo
la partida de ajedrez,
doy amor sin interés
y tomo ron con mamoncillo.
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.