Pasajero del amor
amarré en tu puerto
un invierno feliz
y en tu cintura
me quedé‚ a vivir.
lágrimas y risas
me das para vivir
un invierno feliz
eso me basta
que más puedo pedir.
Te di mi corazón
como espiga al viento
un domingo de Abril
fui flor de jara
solo para ti.
Me diste una canción
y un dulce lamento
no te olvides de mí
piensa en los días
que quedan por vivir
En tu honor levanté un altar
donde juntos celebramos
el misterio de la sangre
Dos en uno
cuerpo y alma
de un mismo latido.
Canción compuesta para el LCD de Luis Pastor "Diario de a bordo" (1996)
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
La cantautora de Tortosa repasa el significado de su nuevo triple álbum, explica el simbolismo de Groenlàndia, reivindica el papel del BarnaSants en su trayectoria y recuerda el concierto con el que clausuró la 31ª edición del festival junto a la Banda de Música de La Sénia.
El nuevo libro Mig segle vora el drac. Una història del grup Falsterbo de Miquel-Lluís Muntané reconstruye más de medio siglo de trayectoria de Falsterbo, uno de los grupos fundamentales —y el más longevo— de la Nova Cançó, y, a través de su historia, recupera una parte esencial de la memoria musical y social de Cataluña.