La hora de las brujas


Ya se despiertan los poetas
ya se requieren los amantes
ya hay quien maldice una ruleta
y la besaba hace un instante
se desanudan los cilicios
se pone precio a las cabezas
y las mujeres de limpieza
llenan su cubo en los servicios

Bajan la voz los nigromantes
y se transportan las actrices
se dan carmín las meretrices
y se organizan los tunantes
se van pintando terciopelos
de serpentinas y burbujas
y en el silencio las agujas
abren su brecha de consuelo
llegó la hora de las brujas

Para encender una fogata
y elucubrar con las estrellas
y compartir una botella
con los amigos o las ratas
para intimar con el sereno
y hacerle un guiño al astronauta
para apostar sin ver las cartas
y enamorar en puerto ajeno
para escapar de las prisiones
para irrumpir en los conventos
para fraguar revoluciones
para soñar sin miramientos
y deshacernos del abrigo
que nos convierte en cirujanos
en agoreros y escribanos
en misioneros o mendigos
porque la noche ya ha venido...

(1984)

Versión de Joan Baptista Humet
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Esta canción aparece en la discografía de
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