Cantor callejero
Buena suerte, cantor callejero,
resuena sobre el andén,
que el pringao y el banquero
y el hombre de bien
se inclinen sobre tu sombrero.
Tú que puedes tocar con las manos
la ciudad, generosa y brutal,
no la prives, hermano, de tu recital
y caerá tarde o temprano.
Que se abran los maderos para variar
y echen a bailar los jubilados,
revienten los semáforos del bulevar
y calle ese fragor
de prisas y dolor
de las sirenas.
No te detengas, trovador,
por favor,
que el mundo suena que da pena.
Dale fuerte, cantor peregrino,
a ver si vuelve a soñar
ese rostro cetrino
que tuvo un hogar
y lo perdió por el camino.
Dales caña a los apresurados,
hay que ver lo ocupados que están
vaciando mercados
o en busca de plan,
o despidiendo empleados.
Que el crío que ha salido
a por un café,
pase de don Claudio y el pedido.
Y el guiri que va ciego y te grita ¡olé!,
se largue a su país
o pille una de anís,
que es cosa fina.
Pero no pares trovador,
por favor,
que al menos tú no contaminas.
Ríete de un Serrat
o de un Sabina
desde tu esquina
de libertad.
A ti te necesitan para vivir
el chiquillo errante y el mendigo,
la rubia que ha teñido su porvenir,
el yonqui y el chalán,
y el gancho charlatán
de los trileros.
No nos defraudes, trovador,
por favor,
que estamos todos, compañero.
resuena sobre el andén,
que el pringao y el banquero
y el hombre de bien
se inclinen sobre tu sombrero.
Tú que puedes tocar con las manos
la ciudad, generosa y brutal,
no la prives, hermano, de tu recital
y caerá tarde o temprano.
Que se abran los maderos para variar
y echen a bailar los jubilados,
revienten los semáforos del bulevar
y calle ese fragor
de prisas y dolor
de las sirenas.
No te detengas, trovador,
por favor,
que el mundo suena que da pena.
Dale fuerte, cantor peregrino,
a ver si vuelve a soñar
ese rostro cetrino
que tuvo un hogar
y lo perdió por el camino.
Dales caña a los apresurados,
hay que ver lo ocupados que están
vaciando mercados
o en busca de plan,
o despidiendo empleados.
Que el crío que ha salido
a por un café,
pase de don Claudio y el pedido.
Y el guiri que va ciego y te grita ¡olé!,
se largue a su país
o pille una de anís,
que es cosa fina.
Pero no pares trovador,
por favor,
que al menos tú no contaminas.
Ríete de un Serrat
o de un Sabina
desde tu esquina
de libertad.
A ti te necesitan para vivir
el chiquillo errante y el mendigo,
la rubia que ha teñido su porvenir,
el yonqui y el chalán,
y el gancho charlatán
de los trileros.
No nos defraudes, trovador,
por favor,
que estamos todos, compañero.
(2004)
Versión de Joan Baptista Humet
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Esta canción aparece en la discografía de
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