Días de otoño
La lluvia va llegando
Nubes que parecen cosas
Ya se van posando
Se va generando en mi corazón
Un ambiente dulce de tristeza y dolor
Va cantando el viento
Que un amor te abandonó
Si las penas van llegando
Bienvenidas sean
El agente se debate entre la risa y el dolor
Y de amor nadie se va a morir
Vuelan penas que se llevan
La nostalgia del ayer
Si se siente cada entrega
Vas a renacer
Como caen las hojas
La lluvia va llegando
Nubes que parecen cosas
Ya se van posando
Se va generando en mi corazón
Un ambiente dulce de dicha y amor
Va cantando el viento
Que el dolor ya murió
(2007)
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.