Moaxaja "Paraíso"
en Granada dejé mi corazón.
¡Cuánto añoro el pasado,
que se fue para siempre!
¡Dios mío, que días aquellos
de júbilo y placer!.
¡Oh, tierras de Al-Andalus,
con tanto pesar abandonadas!.
¡Cuánto dolor!,
jamás podrán borrarse de nuestra memoria.
Jamás volverán
las placenteras noches de Granada,
Ciudad incomparable por sus delicias.
¡Dios mío! Allí conocí a las mujeres
que cautivaron mi corazón.
(2006)
El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.