Somos
que se consume,
y somos voces, brazos fuertes,
todos somos
voluntades que se yerguen,
somos sombra de una acción,
somos sangre derramada,
una canción que mueve,
que construye.
Somos nuevos,
viejos sueños revividos,
ilusiones despertadas,
somos cosas que se acaban,
cosas que mueren,
naceremos.
Somos uno entre los rostros
que se miran,
se descubren
como amantes en la noche,
en la noche.
Comenzar,
comenzar sangrando,
sangrando sobre el camino;
vino la sombra a verle
y, al verle, su destino
fue a posarse ante la muerte.
Cayó llorando.
Las damas se quemaban todo el pelo,
Jesús caía preso de un ardid.
Bailaba con cinta terciopelo,
la fiesta ha comenzado.
Ven, venid.
¿Somos seres en abstracto
o somos en concreto una pregunta,
o somos un abrazo,
un beso lanzado al porvenir?
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