Día antes
Hacíamos pichinchas, illimanis, aconcaguas,
paranás, moctezumas, incas, caupolicanes.
Juguetes para niños:
cibucos y loarinas,
guilartes, asomantes, maravillas.
Piedras preciosas:
luquillos lapislázulis,
hechizadas pargueras nocturnales,
amonas de esmeralda y oro.
Un vieques nada más,
color de grito.
Un mar: lo hice a solas para ti,
con una barca que fuese una magnolia.
Y muchos peces de colores.
Última hora:
puse en él unas rocas
negras para que se hiciese la espuma.
En el fondo, con hilos de mis venas,
cosí el coral.
Alzaste tú los ojos.
Y en el espacio superior, vacío,
fulgió el azul.
Pero volvió a ocurrir.
Se robaron el mundo, las formas, el color.
Sembraron la moneda.
Rebanaron la tierra.
Partieron el mar.
Hirieron los montes y raptaron las islas.
Paraíso ¡te falta su habitante verdadero!
Para que nazca el que te merece
construiremos ¡oh espanto! la guerra,
haremos ¡oh gloria! el combate.
¡Hijo del fuego y el amor, ¡¡lucha!!
—Tu herencia es el paraíso—.
Del libro ”Pausa para el amor” (1967)
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