La Sitiera
cuna que un día fue de la alegría de aquel sitial.
Lágrimas vierte la sitiería que tiende a desolar
y es por no verte reina que un día fuiste de aquel lugar.
Ya el jilguero se alejó de aquel frondoso algarrobo
y hasta la mata de jobo nos da muestras de dolor.
Pues la sitiera se ha marchado y yo enamorado lloro por su amor
y es para la sitiería cual si fuera un día que le falta el sol.
Ven sitiera por favor,
ven de nuevo a mi retiro
y gozaremos de amor
al son del tiple y el güiro.
La palma real crece ufana
a orillas del tamují
región donde yo nací
en mi campiña cubana.
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