Yo canto porque tengo vida
o panaderos de una calle gris,
y vendía muy bien sus canciones
con promesas de un mundo feliz
y cantaba con honestidad
y tocaba con sinceridad
y por eso a la gente del pueblo
le gustaba escucharlo cantar.
Mas entonces le impuso ese amor
una duda tan fuerte y atroz,
que contraria a su buen corazón
puso en él una contradicción
una nube manchando su cielo
su coraje y su sinceridad
descubrió que cantar es terrible
si se piensa en vender nada más.
Yo canto porque tengo vida
y no para agradarle a usted,
yo canto porque tengo vida
y nunca he pedido de usted...
Yo canto porque tengo vida.
Hubo muchos que bien se ganaron
con canciones, su techo y su pan
mas de pronto las musas se fueron
y no habrán de cantar nunca más.
Las muchachas dejaron de amar
los poemas del viejo cantor
y le ha sido robado aquel sol
que el soñaba desde su canción.
Y así fue que ya muerto el cantante
otro nuevo subió al pedestal,
y vendía mejor pues sabía
donde estaban las musas y el sol,
mas de lejos se escucha una voz
temblorosa intentando volver,
el derecho la impulsa a cantar,
la razón y una nueva verdad.
Adaptación: Víctor Heredia
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