Yo canto porque tengo vida
o panaderos de una calle gris,
y vendía muy bien sus canciones
con promesas de un mundo feliz
y cantaba con honestidad
y tocaba con sinceridad
y por eso a la gente del pueblo
le gustaba escucharlo cantar.
Mas entonces le impuso ese amor
una duda tan fuerte y atroz,
que contraria a su buen corazón
puso en él una contradicción
una nube manchando su cielo
su coraje y su sinceridad
descubrió que cantar es terrible
si se piensa en vender nada más.
Yo canto porque tengo vida
y no para agradarle a usted,
yo canto porque tengo vida
y nunca he pedido de usted...
Yo canto porque tengo vida.
Hubo muchos que bien se ganaron
con canciones, su techo y su pan
mas de pronto las musas se fueron
y no habrán de cantar nunca más.
Las muchachas dejaron de amar
los poemas del viejo cantor
y le ha sido robado aquel sol
que el soñaba desde su canción.
Y así fue que ya muerto el cantante
otro nuevo subió al pedestal,
y vendía mejor pues sabía
donde estaban las musas y el sol,
mas de lejos se escucha una voz
temblorosa intentando volver,
el derecho la impulsa a cantar,
la razón y una nueva verdad.
Adaptación: Víctor Heredia
La cantante mallorquina ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, dentro del festival Guitar Bcn, un concierto de intensidad creciente en el que L’aigua no cansa, su nuevo disco, se convirtió en el auténtico centro del repertorio. Arropada por una banda de músicos extraordinaria, Maria del Mar Bonet volvió a demostrar que, cerca de cumplir sesenta años sobre los escenarios y los ochenta de vida, sigue instalada en un momento creativo y vocal fuera de lo común.
En Barcelona tenemos la suerte de poder disfrutar de una cada vez más numerosa comunidad de artistas argentinos que habitan la ciudad y que enriquecen nuestra vida cultural. Con pocos días de diferencia tres de ellos han presentado sus respectivos trabajos discográficos en diversos espacios: en una librería abierta a la música, en la sede de un extraordinario refugio asociativo de Sants y en el auditorio de una biblioteca histórica.
La última edición del BarnaSants, la primera dirigida por Marçal Girbau, ha reducido un 40% el número de conciertos pero ha aumentado un 33% la asistencia y la venta de entradas. Girbau, que ha valorado positivamente esta 31 edición en la rueda de prensa celebrada hoy en Barcelona, ha apostado por menos fechas, más peso artístico y producciones propias con recorrido. Y una vez más se ha reivindicado la creación del Ateneu de la Cançó.
El veracruzano Rafa Mesa, desde 2018 en su alter ego artístico Pehuenche, se presentó en formato quinteto en Barcelona dentro de su primera gira europea que le ha llevado a Londres, Copenhague, a varios escenarios de Barcelona y finalmente Madrid.