Me gustaría tanto


Me gustaría tanto, de vez en cuando,
salirme por la tangente, y ser incorrecto,
salir a la calle y enamorarme
sesenta veces en una tarde,
y no tener que reprimirme
de discutir con la autoridad...

Me gustaría tanto, de vez en cuando,
saltarme colas en los cines,
no tener horarios, ni reloj,
e ir al Liceo y, en un palco,
tocarle el culo a la parienta
y bostezar de aburrimiento...

Me gustaría tanto, de vez en cuando,
soltarme, ser menos poeta,
fiarme menos del intelecto,
reír mucho más, no llorar tanto...

Me gustaría tanto, de vez en cuando,
salir al balcón de mi casa,
clamarle a Dios que no me engañe con paraísos y tinieblas,
quemar el dinero, no pagar impuestos,
bañarme desnudo en Castelldefels...

Me gustaría tanto, de vez en cuando,
lanzar los miedos por la ventana,
ser temerario, irresponsable,
contradictorio, impresentable,
y no sentirme culpable,
de hacer el gamberro irreverente...

Me gustaría tanto, de vez en cuando,
ser iconoclasta, maquiavélico,
chulo de playa, malnacido,
hijo predilecto de la noche…
Versión de Joan Isaac
Idiomas

Comentarios

Traducción: Luis García Gil, María Gracia Correa

Esta canción aparece en la discografía de
LO + LEÍDO
1.
Silvio Rodríguez inicia en Barcelona su nueva gira
[02/09/2026] por Xavier Pintanel

El trovador cubano Silvio Rodríguez abrió el 1 de septiembre en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona su nueva gira por el Estado español con un concierto de 22 canciones que fue creciendo paulatinamente hasta desembocar en una sucesión final de clásicos. A punto de cumplir 80 años, Rodríguez mostró una voz sólida, mantuvo la habitual sobriedad de sus conciertos, dejando que fueran las canciones y la poesía las que expresaran aquello que apenas necesitó explicar con palabras.

2.
Cuando el streaming nos acercó la música, pero alejó a los músicos
[13/08/2026] por Xavier Pintanel

Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.