Despertar
y encontrar otra vez empañados los cristales,
como estos ojos míos que a menudo olvidan
que aún hay luz para enderezar la vida.
Debo borrar las noches de rabia y debilidad.
He de borrar el pensar que siempre nos toca perder,
mirar mucho más allá de esta niebla espesa.
He de aprender a luchar sin tener herramientas.
Y el paso del tiempo, horas repetidas,
van labrando la piel cada vez menos libre.
Sin ganar nada, perder un trozo de vida,
e irse a la cama haciendo ver que se sueña.
Y esta silla coja y estropeada,
los viejos porticones y la larga escalera
son la gran mentira, perder la esperanza
por eso me levanto ahora que aún puedo.
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