Madremar


Madremar, haceos presente
en el altar de mi paisaje.
Madremar, que los antiguos dioses
está hoy muy lejos de casa
un trueno para la pereza
un puerto para la herida
y para el amor, la cala.

Madremar, dadnos el viento
existe el mañana y la vela blanca.
Madremar, y si puede ser
ni huracán, ni demasiada calma.
Que el tiempo es corto, y pasa
como una extraña danza
de paso que no deja pisada.

Mira cómo viene el aire
que te quiere invitar a su baile.
Gira y levanta el vuelo.
Nube de esperanza blanca.
Tómalo y embriágate
con su aroma
como solamente hace un amante.
Mira cómo viene el aire
que te quiere invitar a su baile.

Madremar, dadnos la paz
pero con el temple del olivo
que no deja nunca su verdeazul ramaje
en la mano de aquel que lo querría sometido
que llenamos de estrellas la barca
pero que un pesado equipaje
no estropee nuestras redes.

Mira como viene el aire
que te quiere invitar a su baile
Gira y levanta el vuelo.
Nube de esperanza blanca.
Tómalo y embriágate
con su aroma
como solamente hace un amante
mira cómo viene el aire
que te quiere invitar a su baile.

Madremar...
Versión de Lluís Llach
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