Me creaste para que salvase mi alma


Me creaste para que salvase mi alma, y sabes que conmigo puede ocurrir lo contrario. Si es así, ¿para qué me creaste, siendo en ti el saber infalible? Te suplico que aniquiles mi ser, pues lo prefiero a la eterna cárcel oscura. Yo creo en ti por lo que dijiste de Judas: que sería mejor que ese hombre no hubiera nacido.

En cuanto mi alma estuvo segura tras haber recibido el bautismo, en vez de devolverme al seno de la vida, podría haber ido a saldar mi deuda con la muerte, y ahora no viviría entre temores. Los hombres pueden imaginarse los suplicios del infierno mejor que los placeres del cielo; los males sufridos son el ejemplo de los del infierno, pero juzgamos el paraíso sin sentirlo.
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Traducción: José María Micó

Esta canción aparece en la discografía de
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