Il nome di Maria
a me ricorda il mare
che mi ricorda il giorno
che mi vorrei scordare
che giorno che tristezza
che notte che agonia
che è come una carezza
che il vento porta via
e il vento ancora sale
è un pianto disperato
che mi ricorda il male
che non ho meritato
non dirlo, ti scongiuro
che mi fai ricordare
che il cielo è ancora scuro
si sta gonfiando il mare
che canta una poesia
che ancora porta su
il nome di maria
che non mi lascia più
mi torna nella testa
un desiderio che
potrebbe risvegliare una tempesta
in me
(1969)
Versione di Cecilia Meireles - Sergio Bardotti
Abril de 2026. Una visita a Cuenca. La ciudad alta parece casi inalcanzable pero se va abriendo al paso del caminante y se descubre a pinceladas, se avanza lentamente con atención a los detalles, te va envolviendo su generosa ofrenda de ocres, una esencia dulce de calles antiguas, escenario de historias de vida que fueron y van arriba y abajo. Cuenca, refugio de miradas eternas que en sus horizontes van quedando guardadas, también en nuestra memoria. Cuenca, la de la piel quebrada por hoces y ríos, la que celebró en el siglo XX su poeta Federico Muelas, la que envejece y revive en el XXI y cada día.
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