Programa BarnaSants 2020
Giancarlo Arena
Nacido en Italia y criado entre Nápoles y Barcelona, Giancarlo Arena representa bien el mestizaje musical de la Ciudad Condal.
Nacido en Italia y criado entre Nápoles y Barcelona, Giancarlo Arena representa bien el mestizaje musical de la Ciudad Condal.
Giancarlo Arena.
Más allá de la experiencia con el grupo Porta 10 con el que ha grabado dos discos (Solo hay voces, 2011; Belvedere, 2012), en 2010 junto a su hermano Alessio Arena, cantautor y escritor, forma un dúo acústico llamado Lacasavacía, un encuentro musical con mezcla de la canción italiana, el folk británico y la música popular española.
En febrero de 2017 publica su primer disco Hay gente que duerme, un trabajo que huele a Mediterráneo y se acomoda a los sonidos de los nuevos cantautores latinoamericanos.
En este concierto Giancarlo presentará su nuevo proyecto llamado Habitar el vacío en que lo acompañan Guillem Roma, Carlos Montfort y Marcos Deker.
Instrumentos vivos, combinados con herramientas contemporáneas para generar paisajes sonoros y visuales al servicio de la forma más inmediata que conoce: la voz. Construyendo desde el silencio y la melodía, materias primas y un marco para la comunicación.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.