Tras 60 años de carrera
Benito Lertxundi se despide de los escenarios con «Gernika kontzertuan»
El cantautor vasco Benito Lertxundi cierra su trayectoria en vivo con un disco grabado en directo en el emblemático frontón Jai Alai de Guernica, marcando el fin de una carrera de seis décadas.
El cantautor vasco Benito Lertxundi cierra su trayectoria en vivo con un disco grabado en directo en el emblemático frontón Jai Alai de Guernica, marcando el fin de una carrera de seis décadas.
Portada del disco «Gernika kontzertuan» de Benito Lertxundi.
El pasado 27 de noviembre, Benito Lertxundi, uno de los más reconocidos cantautores vascos, anunció su retiro de los escenarios tras 60 años de carrera ininterrumpida. Durante una rueda de prensa en el frontón Jai Alai de Guernica (Vizcaya), el cantautor presentó su nuevo disco en directo, Gernika kontzertuan, una obra que representa tanto el cierre de su trayectoria en vivo como un testimonio de su legado musical. Este álbum, grabado en la noche del 11 de noviembre de 2023, reúne 20 canciones que resumen la esencia de su arte.
La decisión de dejar los escenarios no fue repentina. Según confesó el propio Lertxundi, su "alma no brillaba" en los conciertos desde hace cuatro años, una sensación que atribuye a la etapa de la pandemia. "A principios de este año reuní a músicos, técnicos y compañeros de viaje, y les comuniqué mi decisión de cerrar este capítulo de mi vida", explicó. Aunque dejará de ofrecer conciertos, el músico no descarta seguir vinculado a la creación artística de otras maneras.
Gernika kontzertuan, editado por su discográfica Kantaita Enea, captura la atmósfera mágica de aquella noche en la que 2.000 personas llenaron el frontón para escuchar tanto sus temas más emblemáticos como composiciones más recientes y piezas instrumentales. Entre ellas se incluye la inédita Ez nabil ezeren bila, que simboliza el espíritu introspectivo y reflexivo que ha caracterizado la obra del cantautor.
Benito Lertxundi nació el 6 de enero de 1942 en Orio (Guipúzcoa), el menor de nueve hermanos. Desde joven, estuvo rodeado de música gracias a la tradición familiar de cantar juntos, aunque ninguno de sus familiares era músico de profesión. Inicialmente interesado en la pintura y la escultura, Lertxundi comenzó su carrera artística como tallista tras estudiar en la Escuela de Arte y Oficios de Zarauz. Sin embargo, a mediados de la década de 1960, su vida dio un giro hacia la música gracias a su participación en el movimiento cultural Ez Dok Amairu.
Este colectivo, inspirado por el escultor Jorge Oteiza, buscaba renovar el arte y la cultura vasca. Aunque Ez Dok Amairu se disolvió en 1972, dejó una huella imborrable en el joven Lertxundi, quien adoptó su espíritu experimental y comprometido. En 1971, lanzó su primer álbum, titulado Benito Lertxundi, donde predominaban su voz y la guitarra. A partir de entonces, su discografía creció con obras que fusionaban tradición y modernidad, como Oro laño mee batek (1974), ...eta maita herria, üken dezadan plazera (1975) y Zuberoa / Askatasunaren semeei (1977).
En los años 80, el artista profundizó en su exploración de la cultura vasca a través de discos conceptuales como Altabizkar / Itzaltzuko Bardoari (1981) y recopilatorios como Hunkidura Kuttunak (1993). A lo largo de las décadas, Lertxundi consolidó su lugar como uno de los mayores exponentes de la canción vasca, abordando temas como la identidad, la historia y la naturaleza con una sensibilidad única.
Gernika kontzertuan es un reflejo de su capacidad para conectar con el público a lo largo de los años. Las canciones de este disco recogen desde piezas clásicas de su repertorio hasta composiciones más recientes, envueltas en una interpretación que destaca por su autenticidad. Además, la noche de grabación estuvo marcada por la emotividad de una despedida, no buscada, pero sí asumida con gratitud.
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