Festival del Caribe de Enghien-les-Bains
Malva Rodríguez deslumbra en el Festival del Caribe de Enghien-les-Bains con un viaje musical por Cuba
La pianista cubana Malva Rodríguez —hija de Silvio Rodríguez y Niurka González— ofreció un programa que recorrió géneros clave de la tradición musical de la isla, con obras de Lecuona, Caturla, López-Gavilán, Oliva, Alén y un cierre con Chopin, en una actuación ovacionada en el Centro de las Artes de la ciudad francesa.
La pianista cubana Malva Rodríguez —hija de Silvio Rodríguez y Niurka González— ofreció un programa que recorrió géneros clave de la tradición musical de la isla, con obras de Lecuona, Caturla, López-Gavilán, Oliva, Alén y un cierre con Chopin, en una actuación ovacionada en el Centro de las Artes de la ciudad francesa.
Malva Rodríguez en el Festival del Caribe de Enghien-les-Bains.
La segunda jornada del Festival del Caribe de Enghien-les-Bains, en la Región Parisina, vivió este jueves uno de sus momentos más destacados con la presentación de la joven pianista cubana Malva Rodríguez. Con apenas 22 años, la intérprete ofreció un recital de alto nivel técnico y sensibilidad artística que convocó a un público numeroso y entusiasta en el abarrotado teatro del Centro de las Artes (CDA).
Malva Rodríguez, hija del trovador Silvio Rodríguez y de la flautista Niurka González, desplegó un programa cuidadosamente curado que sirvió como introducción y homenaje a la diversidad sonora de su país. La velada comenzó con La Conga de medianoche, del compositor Ernesto Lecuona, una pieza que mezcla lirismo y ritmo en una síntesis característica de la tradición cubana. Le siguió Berceuse campesina, de Alejandro García Caturla, otro de los grandes modernistas de la música de la isla.
Las piezas no fueron escogidas al azar: la selección reveló un propósito pedagógico y artístico de conectar a la audiencia europea con las múltiples capas de la identidad musical cubana. Rodríguez continuó con una lectura precisa y emotiva de Contigo pan y cebolla, danzón del compositor Aldo López-Gavilán, que fue recibida con calidez por los asistentes.
Uno de los momentos más celebrados de la noche llegó con Son del guateque, de Ernesto Oliva, composición reciente que reimagina el Changüí —género considerado antecesor directo del Son cubano— desde una mirada contemporánea. La pieza fue ejecutada con energía contenida y un sentido rítmico que despertó expresiones de admiración en la sala.
Otro punto destacado del repertorio fue Tema con variaciones. Sobre un tema de Silvio Rodríguez, obra del compositor cubano Andrés Alén. La pieza, construida a partir de una melodía del célebre cantautor, combinó el lirismo de la trova con técnicas de variación pianística académica, en un puente simbólico entre lo popular y lo docto, y también entre generaciones. El cierre del recital estuvo a cargo de una obra de Frédéric Chopin, con la que Rodríguez rindió tributo a una de sus mayores influencias formativas.
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