«La vida aparte», su último trabajo discográfico
Paco Cifuentes y sus mañanas de regalo
El pasado lunes, día 26 de julio, cantó Paco Cifuentes en la Sala Clamores, de Madrid. Fue un concierto al que deseaba y tenía la intención de asistir, pero que al final no pude hacerlo por una de esas malas faenas que inesperadamente te juega el corazón cuando lo tienes un poco “tocao”.
El pasado lunes, día 26 de julio, cantó Paco Cifuentes en la Sala Clamores, de Madrid. Fue un concierto al que deseaba y tenía la intención de asistir, pero que al final no pude hacerlo por una de esas malas faenas que inesperadamente te juega el corazón cuando lo tienes un poco “tocao”.
Ante esa circunstancia, a la misma hora en que empezaba el concierto, decidí retirarme a “rinconcillo” de mi casa donde suelo disfrutar de la música que amo —es decir, de la que me emociona— y allí, solo y relajado, volví a escuchar La vida aparte, último trabajo discográfico de Paco Cifuentes...
Escucharle en aquellas circunstancias —aunque no pudo ser en directo— fue relajante y algo más; algo más que voy a intentar relatar:
La vida aparte es un “hermoso conjunto” de doce canciones que, por ellas mismas, y gracias a su autor, están sabiendo sobrevolar muy por encima del inexplicable atentado operado recientemente por la Fundación Autor contra su propio sello discográfico. (Una vez más se confirma que la música, y el arte, en general, cuando son de calidad, vuelan en libertad por encima de fronteras, de planteamientos falsamente economicistas y, en general, de todo tipo de mediocridades).
Dice Paco, en uno de sus temas —concretamente en Aliviados—, que tiene la esperanza de que lo que nos “canta/cuenta” le “sirva a otro de algo”...; pues bien, en primer término hay que decirle que sí con rotundidad...; que él es uno de los creadores andaluces contemporáneos que más “nos sirve”; que nos ayuda a sentir y a vivir; que nos hace penetrar en los latidos de la realidad y del amor —el amor, que tal vez sea la única realidad por la que merece la pena vivir—. Él es un creador de desbordante sensibilidad que con su voz y con su música consigue hacernos cada vez un poquito más humanos. Humanidad que se define y se acrecienta sobre todo en, por y para la “belleza”
En La vida aparte de Paco Cifuentes resplandece la “belleza” en tres dimensiones:
En primer lugar, en el “mimo”, en la profesionalidad y en la calidad con las que está concebida y realizada la obra..., magníficas la producción, la dirección musical, el diseño, el dibujo de la portada —que es del propio Paco—, la grabación y, por supuesto, la interpretación.
Belleza, en segundo lugar, en la música que acaricia y sublima los poemas; belleza creada por extraordinarios profesionales como José Mena, Fernando Lamadrid, Marcos Munné, Bernd Voss y Alex Romero; por colaboraciones como las de Pablo Prada, Héctor Pérez, Miguel Romero, Cristina Gámez, Juan Cervera, Guillermo Martín, Alejandro Martínez y Amparo Sánchez...; y belleza, sobre todo, dirigida y orquestada por Joaquín Calderón —¡cuánto lo admiro!—, un “grandísimo” músico y una entrañable persona que siempre logra emocionarnos, soliviantarnos y conmovernos con su guitarra o con cualquier otro instrumento musical que rocen sus manos. (Y todo ello sin olvidar presencias tan significativas e importantes en el disco como las de Leo Minax, en Vuelvo a verte, y la de Javier Ruibal —el “gran Javier”—, en Tu boca).
Por último, en tercer lugar, en La vida aparte, deslumbra la belleza de los poemas escritos por Paco Cifuentes. Este es un disco en el que se demuestra que la canción y la poesía pueden llegar a ser un mismo lenguaje. Un mismo lenguaje, hermanado y armónico, que Paco crea y desarrolla, en esta ocasión, girando en torno al “amor”; ese “amor” que, como dice Silvio Rodríguez, “consigue encender lo muerto”.
En los versos de Paco Cifuentes surge todo un calidoscopio del amor, que consigue mostrarnos toda su contradictoria y, a la vez, apasionada realidad: búsquedas, encuentros y desencuentros, esperas, miradas que dan vida, pérdidas, dolor a ratos, añoranzas obtusas, soledades, puertas abiertas, olvidos..., y de fondo la esperanza.
Paco en La vida aparte, sobrevolando con sus canciones sobre el desaliento, apuntala, con convencimiento y con vigor, la relación real que existe entre el amor, la vida y la esperanza.
Afirma: “hay noches en el fango con mañanas de regalo”...; “siempre hay alguien que te inspira, que llega a tu casa y te tumba por fin boca arriba, te aniquila, te hipnotiza y afirma quererte porque sí”.
Paco, permíteme una confidencia, tu nuevo disco es una de esas mañanas de regalo..., y al escucharlo —boca arriba, boca abajo, o sentados— resulta imposible dejar de quererte porque sí... No sé lo que sentirán los demás al escucharte... ¡a mí me pasa!
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.
Rajery y Raúl Rodríguez publican Mandry ve? (¿Aún duermes?), un álbum conjunto de once canciones nacido del diálogo entre la tradición musical de Madagascar y el flamenco. La valiha malgache y el tres flamenco se encuentran en un repertorio formado por composiciones propias, piezas tradicionales e improvisaciones, con conexiones rítmicas que alcanzan también a los sones cubanos.