Festival BarnaSants 2009
Uxía, la voz de la Galicia que no vota al PP
Uxía presentó en el festival BarnaSants su nuevo CD Eterno navegar.
Uxía presentó en el festival BarnaSants su nuevo CD Eterno navegar.
Uxía es gallega. Pero —aviso para navegantes latinoamericanos— gallega de Galicia. Y de la Galicia esperanzada, de la emergente. De la “que no vota al PP (derecha)”. De la que habla y canta en gallego y se siente orgullosa de ser lo que es.
La lengua gallega es prima hermana del portugués. No es extraño entonces que en su último CD Eterno navegar, reinvente y personalice los sonidos que la relacionan con países como Portugal, Brasil o Cabo Verde y que venga de la mano del pianista y compositor de las islas Azores Paulo Borges, y acompañada por el portugués Quiné a las percusiones y a los gallegos Sacole Martínez al contrabajo y Santis Ribeiro al acordeón.
Desde su debut con Foliada de Marzo en 1986, su trabajo representa un punto de encuentro para las diferentes culturas, una vía de comunicación entre pueblos y gentes. Integrante del grupo Na lúa hasta 1991, Uxía emprende un camino en solitario que responde a una natural evolución de su carrera artística. En ese mismo año publica Entre cidades, y cuatro años después Estou Vivindo no ceo, disco que afianza su proyección internacional.
En 1997 edita junto a las cantantes Rasha y María Salgado y el guitarrista Cuchús Pimentel La sal de la vida, un disco marcado por la diversidad y el cruce cultural. Ya en 2000 publica Danza das areas, un trabajo que representa un punto de inflexión en su trayectoria, con composiciones propias y sonidos más contemporáneos.
Siempre ha tenido la convicción de que un pueblo que ha cantado desde tiempos inmemorables no puede perder un instrumento tan fundamental como la propia voz. Por esa razón, ha promovido la creación de grupos de cantareiras y ha participado en numerosas experiencias musicales con artistas de la talla de Jessie Norman, Dulce Pontes, Noa y Chico Cesar.
Uxía recoge en sus composiciones la esencia de todas esas experiencias que la han llevado a un contacto permanente con gentes y artistas de culturas afines. Todo surge y fluye como una consecuencia natural del trato continuo con artistas de estas latitudes y de la escucha atenta y continuada de sus canciones o de las canciones tradicionales que las inspiraron. Su pasión por el mestizaje consigue unir y reunir voces, instrumentos, ritmos y sonidos.
Es un imán para el talento, y así lo demuestra como directora artística con la creación del Festival Internacional de la Lusofonía ‘Cantos na Maré’, un espectáculo concebido como punto de encuentro de artistas del mundo lusófono, donde el escenario se transforma en una fiesta multicultural con las mejores voces de Portugal, Brasil, Cabo Verde, Guinea Bissau, etc.
La película documental dedicada a Fito Páez propone un recorrido íntimo y en primera persona por más de cuatro décadas de vida y trayectoria artística del músico argentino. Dirigida por Matías Gueilburt y construida a partir de más de un año de seguimiento, material de archivo inédito, actuaciones y conversaciones personales, la producción se estrenará mundialmente el 3 de septiembre en Netflix.
El cantautor español Pedro Pastor ha tenido que suspender los conciertos que tenía programados durante agosto en Estados Unidos después de que no le haya sido concedido el visado de trabajo.
Las plataformas digitales democratizaron el acceso a la música y multiplicaron las posibilidades de publicación para miles de artistas. Sin embargo, dos décadas después de su irrupción, el mercado parece avanzar hacia una dirección inesperada: los éxitos son cada vez más locales, los algoritmos refuerzan las fronteras culturales y, salvo los artistas mainstream, resulta cada vez más difícil descubrir en nuestros escenarios a músicos procedentes de otros países, especialmente cuando deben cruzar un océano.
El cantautor, escritor e intelectual italiano Francesco Guccini, autor de canciones fundamentales como Auschwitz, La locomotiva (La locomotora) o L’avvelenata (La envenenada), ha fallecido a los 86 años. Durante cerca de medio siglo, Guccini construyó una obra estrechamente vinculada a la memoria, la historia, el compromiso social, la literatura y una particular manera de observar las relaciones humanas y el paso del tiempo.