RETRATOS DE CANTANTES
MANUEL MOLINA
MANUEL MOLINA
© Juan Miguel Morales
La personalidad de Manuel Molina es imprescindible para la puesta al día de la música andaluza. Gitano sevillano inquieto, amante del rock anglosajón de los últimos 60 y de su propio folklore, a finales de la "década prodigiosa" anduvo liado con varias de las bandas más vanguardistas de su ciudad. En los primeros 70 grabó un gran disco con Smash -mítica banda de rock andaluza- que fue el canto del cisne del grupo y que se editaría a finales de la década. Después aparece en el 75 con su compañera Lole, formando un dúo que haría historia, con un concepto de la bulería fresco y personal y con unos textos llenos de imaginería andaluza que conectarían muy bien con las nuevas generaciones de todo el Estado Español. Lole y Manuel se separarían después de grabar su último disco, un directo, en el 95. Más tarde ha sido productor del primer disco de su hija Alba y ha empezado a grabar en solitario.
Algunos discos: "Nuevo día" (Movieplay, 75), "Vanguardia y pureza del flamenco" -Smash/Agujetas-(Zafiro, 78), "Al alba con alegría" (CBS/Sony, 80), "La calle del beso" (Virgin, 99).
En este mundo actual dominado por una élite de tiburones ávidos de sangre y dinero, forjadores de un mundo autoritario, genocida, explotador y censor, Silvio nos trae desde su bloqueada isla, nuevas y viejas canciones como si hubieran sido escritas anteayer para darnos un abrazo de esperanza, esperanza, esperanza blanca, roja o negra pero con amor.
Durante el periodo de la Unidad Popular en Chile, la efervescencia creativa dio lugar a proyectos artísticos ambiciosos. Entre ellos destaca Los Siete Estados, un ballet concebido por el coreógrafo y director del Ballet Nacional Chileno, Patricio Bunster, que reunió en un mismo espacio de experimentación al cantautor Víctor Jara, al compositor peruano Celso Garrido-Lecca, al Ballet Nacional, a la Orquesta Sinfónica de Chile y a una nómina imprescindible de la Nueva Canción Chilena y movimientos afines: Inti-Illimani, Isabel Parra, Los Blops, Patricio Castillo y el grupo cubano Manguaré.
El cantautor italo-argentino Piero falleció el miércoles 7 de octubre en Buenos Aires a los 81 años, después de más de seis décadas de trayectoria. Autor e intérprete de canciones como Mi viejo, Para el pueblo lo que es del pueblo, Que se vayan ellos y Pedro Nadie, desarrolló una obra en la que convivieron la canción popular, el compromiso social y un repertorio centrado también en la paz y la solidaridad.
Frank Delgado publica Archivos Descalcificados, un disco grabado en 2018 que reúne diez canciones que habían quedado fuera de trabajos anteriores. El álbum cuenta con arreglos y guitarras de Yibrán Rivero y funciona, según explica el propio cantautor cubano, como una recopilación lógica de composiciones pertenecientes a momentos muy distintos de su trayectoria, algunas escritas hace más de cuarenta años y otras hace más de veinte.
Rajery y Raúl Rodríguez publican Mandry ve? (¿Aún duermes?), un álbum conjunto de once canciones nacido del diálogo entre la tradición musical de Madagascar y el flamenco. La valiha malgache y el tres flamenco se encuentran en un repertorio formado por composiciones propias, piezas tradicionales e improvisaciones, con conexiones rítmicas que alcanzan también a los sones cubanos.