Grandes Charanguistas (I)
Damián Verdún: «Me considero un charanguista urbano»
Damián Verdún es un músico joven que posee una amplia formación musical. Nace en Rosario, en la provincia argentina de Santa Fe en 1982.
Damián Verdún es un músico joven que posee una amplia formación musical. Nace en Rosario, en la provincia argentina de Santa Fe en 1982.
Damián Verdún
© Hugo Rodríguez Vilela
Portada del disco «Aguarriba» de Damián Verdún
Dedicado al charango desde el año 2006, pudimos tomar contacto con el arte de Damiá Verdú en el Festival Charangos del Mundo que se celebró en Buenos Aires en octubre de 2010. Para esa oportunidad, Damián ya tenía editado su CD Aguarriba.
En 2011, además de seguir presentando su disco, participó del proyecto “Uruparaná Way” formando el conjunto Colectivo Upé con Julián Venegas, Viki Virgolini y la cantautora uruguaya Yisela Sosa. Con esta misma formación se presenta en el Festival Charangos del Mundo en Valparaíso, Chile, en abril de este año.
Establecido en la ciudad de Buenos Aires pronto se presentará en una gira europea.
Lo que sigue es parte de una entrevista realizada en 2011 en Rosario.
Tu disco Aguarriba es muy bueno, se notan muchas influencias…
Y sí, tengo de todos lados. Me considero un charanguista urbano. Para mí urbano es un tanto cosmopolita, digamos. En las ciudades grandes como Rosario pasa eso, y uno desde chico, que nació acá, estuvo relacionado con un montón de músicas, toqué varios instrumentos. Tocaba desde música “ligera” a música punk, de todo…
Creo que esas cosas le quedan a uno. Más vale que le quedan a uno, porque todo lo disfruté, lo hice con ganas. Así que, tal vez todas esas cosas están en algún punto en las composiciones. O sea, la forma en que las trabajás, porque esto también es un trabajo. Algunas composiciones (de otros autores) las podés adaptar y quedan bien. Fue un poco esa la inquietud.
Hay algunos temas que surgieron para adaptar, como es el caso de O astronauta, u otros para piano como es el Pedacito de río I del “Negro” Aguirre. O El porã, de Horacio Castillo. Son temas que algunos me gustaron siempre desde antes que me lance a tocar el charango como solista.
Cuando agarré el charango investigaba tocando; de tocar nomás de “uh, a ver cómo queda esto..” “Uh, mirá qué bueno”, y quedaban, hay otros temas que no salvaban. El tango Sur quedó bárbaro.
Los arreglos los termino haciendo yo. Trato de respetar bien, de sacar los temas lo más parecido posible a la versión original, y después van saliendo otras cosas.
¿Cómo surge tu afición o tu amor por el charango?
Que me apasionó…el amor por el charango, por todos los instrumentos del origen folklórico, autóctono, todo lo que sea la música folklórica latinoamericana empieza desde chico. Mis viejos son músicos, investigadores del folklore y más que nada de música andina. De chiquito mamé todo eso. Desde chiquito que tuve charango. Que me apasioné y empecé a hacer una búsqueda con el charango como instrumento solista, hasta que lo agarré y no lo solté, y empecé a tocar cosas, eso fue hace cinco años, en el 2006, específicamente. Justo en ese momento (desde que era chico que no iba) me fui al norte: a Tilcara, a la Quebrada de Humahuaca y bueno, anduve por la Peña de Ricardo Vilca, que era muy amigo de mis viejos. Fue una linda experiencia tocar con Ricardo Vilca. La música de Ricardo me llegó al corazón desde chiquito.
Cuando volví a Rosario nos juntamos con otros amigos, con Coco Zambrano, que toca hoy la viola acá, con el Flaco Fernández, que es vientista, y armamos un trío con el que hacemos música de Ricardo. Y ahí me puse a sacar las melodías de Ricardo, y tocando su música me fueron saliendo las cosas. A partir de ahí comenzó a surgir todo el repertorio que está en Aguarriba.
Es muy interesante, porque el disco es variado. Diste como una vuelta de tuerca respecto al repertorio más tradicional de charango
Está bueno…no sé, me salió así. Salió dinámico. Traté de no repetir lo mismo. Hay un tema de cada cosa. Una chacarera, un chamamé, una litoraleña, un rasguido doble, un tango, una vidala, un huayno, un gato (que es trunco) y la Tonada de la luna llena, que es música llanera, O astronauta, que es un samba, y de mis composiciones, una vidala y una que no es nada…es una pieza musical, nada más.
Precisamente, Ju y las mariposas, me llamó la atención, recordándome los acordes del arpa
Sí, es todo arpegiado justamente. Es una pieza musical, no tiene una base de nada, de folklore, es una composición para charango. Y Aguarriba es un poco eso, reflejar de alguna manera , plasmar en mi primer disco, todo lo que tenía ganas de hacer desde hace mucho y toda la música que me acompañó siempre. Y el Aguarriba es desde acá, desde Rosario, ir hacia las fuentes, los orígenes, hacia las aguas que traen el charango, allá arriba, a Bolivia.
Pero también me fui por el lado del Amazonas. O del Paraná, a Brasil, y a Venezuela. Aguarriba va recorriendo eso. Desde el tango, como lo ciudadano, lo litoraleño, pasa por todo, pasa por pampa, por lo que es el noroeste argentino, llega hasta Bolivia y también se va por lo que es el Litoral y llega a Brasil y Venezuela… Más lejos no llegó, se me cortó el río ahí…(risas)
¿Tenés nuevos proyectos?
La idea es comenzar a grabar un nuevo disco, pero bueno, estoy cerrando bien la idea del concepto. Y todavía siento que Aguarriba recién está “moviéndose”, si bien salió hace un año, recién está llegando a otros lugares. Todavía tiene mucho que dar este disco. Pero sí va a salir un nuevo disco con otros proyectos
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