Memoria musical de la sabiduría quechua
Murió Don Sixto Palavecino
El máximo difusor del quechua en Argentina, el violinista y compositor Sixto Palavecino, falleció hoy a los 94 años de edad como consecuencia del agravamiento de su delicado estado de salud. Palavecino, que padecía el Mal de Chagas desde años atrás, fue tratado por problemas cardiológicos, pero se complicó a raíz de una fuerte neumonía.
El máximo difusor del quechua en Argentina, el violinista y compositor Sixto Palavecino, falleció hoy a los 94 años de edad como consecuencia del agravamiento de su delicado estado de salud. Palavecino, que padecía el Mal de Chagas desde años atrás, fue tratado por problemas cardiológicos, pero se complicó a raíz de una fuerte neumonía.
El músico y compositor santiagueño Sixto Palavecino, máximo difusor del quechua en la Argentina, falleció a los 94 años como consecuencia del agravamiento de su delicado estado de salud.
Artífice del violín sachero (del monte), produjo composiciones bilingües y se encargó de traducir canciones, poemas, libros —a él se debe la traducción del Martín Fierro al quechua, tarea que le demandó varios años de trabajo— e incluso las estrofas del Himno Nacional Argentino del castellano al quechua. “Yo vivo en quechua, respiro en quechua”, decía siempre Don Sixto.
El talento de Palavecino le permitió vincularse musicalmente con otros artistas argentinos e internacionales como León Gieco, Mercedes Sosa, Chico Buarque, Pablo Milanés, Milton Nascimento y Pete Seeger.
Sixto Palavecino es autor de más de 300 temas. Editó diecisiete discos y participó en trece discos de otros grupos, como De Ushuaia a La Quiaca, o Kuska (Juntos), junto a Ariel Ramírez, Jaime Torres y Chango Nieto, o sus participaciones en discos de Soledad, el Dúo Coplanacu o Cuti y Roberto Carabajal.
Santiago Palavecino nació el 31 de marzo de 1915 en la norteña provincia de Santiago del Estero (Argentina) y fue el creador del espacio radial "Alero Quechua Santiagueño" que por más de 30 años sirvió para afianzar una cultura esencial de ese pueblo.
Su vida y obra sirvieron de inspiración al escritor Lisandro Amarilla, quien en 1993 publicó su biografía novelada a la que tituló El violín de Dios, y al cineasta Daniel Rojas para el documental La savia del algarrobo (2000).
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